Cuando vemos una niña pintarse las uñas, tan redondillas y cortas, solemos oír la frase: “que mona”, “que presumida”…cuando deberíamos ponernos las manos a la cabeza y gritarle a esa madre: ¡Estás loca! ¡Estás envenenando a tu hija!

Y entonces esa madre nos miraría alzando medio labio y con cara de repugnancia. Su mente seguramente pensaría que somos raras por que no nos ponemos esmalte o unas exageradas. Por lo menos así lo piensan las mujeres de mi alrededor. Pero primero empecemos con mi crimen ante las uñas.

Mis padres comenzaron a tener éxito en su negocio en el año 2012, así que como si fuera una regla, mi madre decidió hacerse la manicura, la pedicura, las cejas, la depilación completa y el cabello cada dos semanas al mes. Yo me negué a los esmaltes y solo cedí a las cejas. Entonces salió a la venta mi primer libro “Aelita y el Poder de Toney“, iba a presentarlo en público y mi madre me llevó a la peluquería. Entonces me vendieron las uñas.

Esteticie: ¿No irás a firmar libros con esas uñas?

Estaban pintadas de color morado, solía hacerlo yo solita, como si eso fuera poder femenino, era suicidio.

Yo: Si, ¿por que?

Esteticie: Vas a firmar libros, la gente te mirará las uñas.

En aquel momento mi autoestima estaba como el Polo Norte, bajo cero, así que la flecha fue directa a la herida y un complejo que jamás había tenido, surgió. Me hizo la manicura francesa y vi mis uñas perfectas, justo como pasaba cuando me maquillaba. Desde aquel momento entré en el vicio del esmalte, cada mes iba a que me limpiaran las cutículas, las limaran y recibía la típica frase de mi madre: “Le duran más que a mi, por que no limpia en casa”. (Para ese comentario tengo otro post en mente de por que no tenemos que limpiar las mujeres, sino ambos).

Mis uñas siguieron así incluso cuando conocí a mi amor, seguía yendo, pensando que aquello era amor propio. Hasta que nos mudamos a Madrid, independizándonos, y le dije adiós a la esteticie. Entonces mis uñas comenzaron a crecer y el Gel se quedaba atrás pegado a mi uña aún. Decidí ir a quitármelo y deshacerme de aquello.

¡Que tragedia! ¡Mis uñas eran papel!

Se pusieron transparentes, amarillas, no crecían y me dolían. Entonces decidí que el Gel era malo, que el ultravioleta, el raspado…eran una tortura para nuestras uñas. Así que dejé de ir a la esteticie para aquello. Ignorante de mí seguí pintando las uñas de vez en cuando. Hasta que al comenzar mi viaje por el mundo poco a poco fui dejándolo, dándome cuenta de que si me ponía esmalte en alguna ocasión sentía las uñas raras, como si me mandaran un mensaje de que nos les gustaba ser pintadas. Así que doné mis únicos esmaltes y llevo 1 año sin pintarlas. Cuando entonces descubro sobre los esmaltes lo siguiente:

  • Es tóxico: solo hay que olerlo, nuestro cuerpo es lo suficientemente inteligente para detectar lo que nos hace daño, el perfume del esmalte no es nada agradable. Contiene los siguientes ingredientes:
    • Ácido trimetílico
    • Hidrato de copo limero
    • Pentanil isobutanílico
    • Trifenil fosfato
    • Esterialconio
    • Hectorita
    • Diacetona alcohol
    • Ácido cítrico
    • Benzofenona
    • Dióxido de Titanio
  • Paraliza la circulación: mi tía me informó de ello hace un mes cuando visité España. Una naturopata que le da masajes de pies le explicó que el esmalte paraliza la circulación de la sangre, produciendo varices y retención de líquidos en las mujeres. ¿Te preguntabas por que tienes esas venas en las piernas? Ya tienes la respuesta.
  • Afecta el desarrollo y a las hormonas: Si tu hija se pone esmaltes rosa palo y es solo para que tenga un poco de brillito, no le estas causando un pequeño problema…¡Sino uno muy grande! No necesita pintarse las uñas para ser coqueta o estar guapa, la educación comienza en palabras y enseñarle a ser una mujer feliz consigo misma.

Después de leer toda esta info y repasar mi pasado, me hago la pregunta:

¿Por que comenzamos a pintarnos las uñas? Seguro que hay una historia parecida a la de Depilarnos las axilas. ¡Y así es!

Las mujeres comenzamos a usar los esmaltes desde la antigua Grecia y Egipcio, era algo típico en las mujeres de clase alta, lo cual me hace pensar que al maquillarse las mujeres quieren aparentar posesión monetaria…olvidando otras cualidades.

Al llegar a este conocimiento seguí investigando, quería saber si siempre nos habíamos contaminado con tintes. ¿Y saben que? La respuesta es NO. reinas como Cleopatra o Nefertiti, usaban Henna, tintando sus uñas naranja que se tornaba a rojo. Lo cual era 100% natural. Luego las mujeres de China usaron cera de abeja, clara de huevo, gelatina, tintes vegetales y goma arábiga. ¡También natural!

Entonces en el siglo 20 se perfecciona la pintura para coches y una empresa no se le ocurre otra cosa que usar químicos en los esmaltes de uñas para que duren más y podamos usar otros colores.

Esto me hace pensar:

¿Es tan importante la belleza o dar color a nuestras uñas? ¿Usar productos químicos no es suficientemente peligroso? ¿Vamos hacha atrás las mujeres?

Si no nos toman en serio tanto como queremos es por que permitimos cosas tan estúpidas como estas. La salud debería ser antes que la belleza. Si decimos a una persona: Cuidado, fumar provoca cáncer. ¿Por que no decir: Cuidado, pintarse las uñas causa cáncer?

Al final la decisión está en tus uñas. Yo no las pinto, no compro esmaltes naturales por que el color de mis uñas es humano y natural. Amo mis uñas, amo mi vagina.