Por lo general, las abuelas son paquetes llenos de bondad y ninguno de nosotros merecemos comer su sopa, ni lavar nuestras manos con su colección de jabones, simplemente no merecemos existir en su presencia. Aunque a lo mejor tienes algunos rasgos parecidos a los de tu abuela, es un hecho que no comparten las mismas experiencias como mujeres que viven en la misma ciudad. En pocas generaciones, muchas cosas han cambiado, hace 50 o 60 años, se esperaban cosas muy diferentes de las mujeres jóvenes.

En honor al Día Internacional de la Mujer, los escritores de VICE de Europa y México hablaron con sus abuelas de lo que hubieran hecho si fueran millennials este 2017.

Fuente Original VICE

REINO UNIDO

Sylvia, 68, de Nottingham

Mi abuela Sylvia trabajó como estilista y como mesera antes de mudarse a Jamaica en 1990, ahí trabajó como criadora de pollos y como costurera. Después se regresó al Reino Unido, se volvió fotógrafa y trabajó en administración antes de retirarse.

–Amy, 21 becaria en VICE UK

VICE: Al crecer en 1960 ¿Sentiste que tuviste los mismos derechos que tienen las mujeres de hoy en día?

Sylvia: En ese entonces, las mujeres jóvenes se sentían muy libres porque las pastillas anticonceptivas acababan de salir. La diferencia salarial era mucho peor, y hoy en día las mujeres tienen una mejor formación. En esa época, incluso si eran brillantes, muchas mujeres de la clase trabajadora no podían hacer una carrera porque sus padres querían que trabajaran, así que era muy diferente en los años 60, pero creo que ya había sucedido mucho para entonces y nuestra emancipación sucedió muy rápido. Era una época llena de esperanza.

¿Crees que tus decisiones en la vida habrían sido muy diferentes si hubieras nacido en 1995 como yo?

No estoy segura de si me hubiera casado o no. Ahora me doy cuenta de que me casé muy joven, tenía sólo 19 años, y tu abuelo 21. Tuvimos hijos sin ni siquiera pensarlo. Lo normal era casarse, irse a vivir juntos y tener hijos. No pensamos en lo difícil que sería. Pero el trabajo duro no era el problema, el problema era la soledad. Ser padre o madre soltera es solitario, claro, pero incluso si te casas te puedes sentir muy sola cuando estás en casa mientras tu esposo se va a trabajar todo el día.

¿Hay algo que te hubiera gustado hacer pero que simplemente no pudiste por ser mujer?Bueno, a principios de los setentas, después de divorciarme de tu abuelo, quería comprar una casa adosada, no pude conseguir una hipoteca de una sociedad de crédito, a pesar de tener trabajo y tener los ahorros suficientes como para pagar un depósito. Simplemente se rieron de mi porque era mujer. Eventualmente, sí conseguí una hipoteca a través de un ayuntamiento local. También quise ser policía pero no lo logré no por ser mujer sino por no ser lo suficientemente alta.

GRECIA

Melpo, 86

Mi abuela Melpo vive en Piraeus y se quedó en casa toda su vida de casada para cuidar a sus cinco hijos.

–Melpomeni Maragidou, 27, editora de noticias en VICE Grecia.

VICE: ¿Crees que tú y yo tomamos decisiones muy diferentes en la vida porque crecimos en tiempos diferentes?

Melpo: Tuve un buen esposo que me dio más libertad de la que otros hombres le daban a sus esposas. Pero tu madre y tú fueron criadas de manera muy diferente a mí. Nunca me dejaban salir sola, por ejemplo. Tuve un matrimonio arreglado cuando tenía 19. Si hubiera crecido en estos tiempo, probablemente me hubiera casado con alguien a quien amará, aunque si llegué a amar a mi esposo conforme pasaron los años. También hubiera preferido ser mayor cuando me casé y habría vivido mi vida antes de casarme. Pero si tuviera que hacerlo todo otra vez me volvería a casar con mi esposo. Él fue un buen hombre, nunca fue mandón conmigo.

¿Hay algo más que habrías hecho diferente si hubieras crecido en esta época?

Me hubiera gustado trabajar. Mi esposo ganaba suficiente dinero para mantener a la familia, pero me hubiera gustado tener mi propio dinero. En lugar de eso, estaba atrapada en mi casa cuidando a mis cinco hijos y después a mis nueve nietos. Los amo a todos, pero no tuve opción. Me hubiera gustado ser cocinera, o chofer. Pero nunca aprendí a manejar.

Mi esposo me dio mucha libertad pero cuando yo tenía la oportunidad hacía lo que quería. Era un gran partidario de derecha y siempre le decía: “no te preocupes, voté por el tipo por el que me dijiste que votara”, pero había votado por el partido socialdemócrata PASOK. Nunca se lo dije, por supuesto.

¿Por qué derechos crees que las mujeres deberían seguir luchando?

Muchas cosas han cambiado, pero todavía no se logra todo. No hay una igualdad de verdad, las mujeres siguen teniendo que decidir entre su carrera, tener niños, limpiar la casa y cuidar de sus familiares mayores. Necesitas ganar tu propio dinero, ser buena en tu trabajo, para que puedas ser independiente y dejar a tu pareja en el momento que quieras. Nunca te quedes con alguien porque te sientes obligada a hacerlo. No importa el número de hombres con los que has estado, uno, dos, tres, diez, sólo trata de encontrar el que es mejor para ti y si no lo es, ¡el que sigue, por favor!

MÉXICO

Imagen vía el Instagram de María

María Aguirre, 75

Mi abuela María vive en Venezuela y trabajó como secretaria antes de tener hijos.

–Diego Urdaneta, 27, escritor en VICE México.

VICE: ¿Habrías tomado decisiones diferentes si hubieras crecido en esta época?

María Aguirre: Si, le hubiera sacado provecho a mi libertad. Cuando era joven, no salía sola. Siempre salía con tu abuelo, él era muy protector y no me dejaba salir por mi cuenta. Tuve a tu papá a los 17, tu abuelo me hizo renunciar a mi trabajo como secretaría para poder hacerme cargo de mis hijos. Fui feliz y nunca me arrepentí de haberlo hecho, pero hubiera sido interesante hacer una carrera como las mujeres de hoy en día.

¿Hubo algo en especial de la época en la que viviste que te molestaba como mujer?

Con mis aptitudes, el único trabajo que podía hacer era de secretaria. No hubiera conseguido un asenso. Siempre quise ser una ejecutiva o algo así, muchas veces les ayudaba a los chicos de la oficina con su trabajo, pero no podía opinar sobre lo que hacían.

Entonces, ¿crees que ahora las mujeres han alcanzado esa equidad en el ámbito del trabajo?

Las mujeres de hoy en día tienen trabajos y carreras que en mi época solamente eran para los hombres. Entonces, creo que sí estamos muy cerca de la equidad. ¡incluso hasta tenemos mujeres presidentes!

POLONIA

Janina, 65

Mi abuela Janina creció en Iława, Polonia, y trabajó como psicóloga durante 41 años. Se retiró hace poco.

–Maja, 18, colaboradora en VICE Polonia

VICE: ¿Crees que tú y yo crecimos en épocas totalmente diferentes en cuanto a los derechos de las mujeres?

Janina: Si, no teníamos tantos derechos cuando tenía tu edad. Se suponía que las mujeres debían limpiar la casa y disciplinar a sus hijos. A las niñas pequeñas se les enseñaba a ser una buena esposa y una mujer responsable. El Día de la Mujer el 8 de marzo era una fiesta nacional en tiempos comunistas, y tradicionalmente las mujeres recibían un clavel y un par de medias ese día. Los hombres lo celebraban también, generalmente sobre todo vagando por la calle borrachos.

¿Qué es lo que más te molestaba como mujer en la Polonia comunista?

Nunca podía comprar la ropa que quería. Y en ese entonces, nadie hablaba de la sexualidad de la mujer. Lo único que aprendíamos era a prevenir quedar embarazadas, y si ya estabas embarazada te enseñaban a dar a luz a un niño saludable. Eso cambió después de que publicaron el libro de Michalina Wisłocka The Art Of Loving. Wisłocka demostró que las mujeres eran gente con deseos y necesidades individuales.

Las mujeres de Polonia todavía tienen muchas razones para salir a la calle, como cuando el gobierno polaco intentó prohibir completamente el aborto el año pasado. ¿Cuál crees que es la lucha más importante que enfrentan las mujeres polacas hoy en día?

Todavía tenemos que luchar por la igualdad de derechos y deberes iguales en la crianza de los niños. Cuando un niño está causando problemas, la sociedad generalmente culpa a la madre. Y muchos jefes no están interesados en contratar a las mujeres, porque por ley, los empleadores deben garantizar el cuidado de niños para las trabajadoras con hijos. Como resultado, las mujeres calificadas y con educación permanecen desempleadas y se ven obligadas a quedarse en casa para cuidar de su esposo y sus hijos. Si consiguen un trabajo, les pagarán menos que a los hombres por el mismo trabajo. Hay mucho para protestar en Polonia.

ESPAÑA

Manuela Doral Pardo, 78  

Mi abuela “Lola”nació en Noceda do Cervantes pero se mudó a Barcelona en 1954. Solía trabajar como ayudante de cocinero en el Hospital Vall d’Hebrón en Barcelona, y tuvo tres hijos, quienes ahora tienen 56, 46 y 36 años.

–Laura Muriel, editora en VICE España

VICE: Si hubieras crecido en la misma época que yo, ¿habrías tomado decisiones diferentes en la vida?

Lola: Para empezar, hubiera estudiado enfermería. Nací durante la Guerra Civil Española, nunca fui a la escuela porque tenía que cuidar a las vacas y ovejas de mi familia. A los 16, me mudé a Barcelona y empecé a trabajar como sirvienta de familias ricas. Aprendí a leer y escribir hasta que cumplí 36 años. Tenía dos hijos en ese momento, el primero lo tuve a los 21. Si ahorita fuera joven, iría a la escuela y después formaría una familia. Aunque no tan después como las mujeres de hoy en día.

¿Hubo algo que te molestara en especial de tu experiencia como mujer joven en esa época?

Creo que en esa época las mujeres eran más ignorantes y los hombres eran más sexistas. Recuerdo haberme molestado mucho cuando descubrí que ganaba menos que los hombres en mi trabajo, y yo trabajaba más horas. No tenía ni idea. Pasé 30 años trabajando en la cocina del hospital donde los hombres eran cocineros y las mujeres eran las ayudantes, también cocinábamos, pero las mujeres también tenían que servir las comidas a más de cien pacientes por turno. Los hombres no lo hacían, y aún así ganaban más dinero. Cuando protestamos para tener las mismas condiciones que los hombres, la dirección del hospital nos amenazó y dijo que nos quejábamos demasiado. Al final, nada cambió: los hombres eran los cocineros y nosotras sus asistentes.

¿Crees que las mujeres y los hombres de hoy tienen los mismos derechos, o todavía tenemos cosas por las que luchar?

Todavía hay mucho porque luchar, pero estoy segura de que lo lograremos. Todavía no tenemos los mismos derechos porque los hombres se sienten amenazados por nosotras, pero no deberían, nuestro éxito no los devalúa ni devalúa lo que hacen. Además, los hombres deben darse cuenta de que los necesitamos en nuestra lucha por la igualdad, las cosas serán mejores para todos. Me preocupa que los problemas de la sociedad con las drogas, el desempleo y esas cosas retrasen la igualdad de género.

RUMANIA

Maria Zeveleanu, 78 

Mi abuela María trabajó como química de la industria de siderúrgica durante 32 años hasta que se retiró.

– Andrada Lăutaru, 26, colaboradora en VICE Rumania

VICE: ¿Cómo fue tu vida como una joven rumana durante el comunismo?

Maria Zeveleanu: Entré a trabajar justo después de mi graduación, cuando tenía 17 años. Si yo hubiera nacido en otra época, creo que me hubiera gustado ir a la universidad para estudiar tecnología informática, o tal vez un idioma extranjero.

¿Qué hay de tu posición como mujer en esa época qué te molestaba?

Fue difícil. No se nos permitía tener abortos o salir del país, básicamente no teníamos ninguna libertad. Lo único que se nos permitió hacer era trabajar más que los hombres mientras nos pagaban menos.

¿Qué habrías hecho diferente si ahorita tuvieras 26 ?

Si tuviera 26 años ahorita, habría podido encontrar un mejor trabajo con un salario decente. Me gustaría viajar, me da tristeza que no tuve la oportunidad de pasar unas vacaciones en el extranjero y ver el mundo como tú. Y hay tanta corrupción en este país, si yo tuviera tu edad me hubiera unido a las protestas contra el gobierno, también.

SUECIA 

Birgitta Andréasson, 74

Mi abuela Birgitta vive en Kalmar y trabajó como administradora en la Agencia Tributaria Sueca antes de retirarse.

– Benjamin Wirström, 24, traductor en VICE Suecia

VICE: ¿Crees que es diferente crecer como mujer hoy en día?

Birgitta: Creo que es muy diferente. Obviamente no sé cómo las mujeres están viviendo sus vidas hoy, pero cuando veo películas para adolescentes y veo lo que los niños están haciendo, es un mundo de diferencia. Éramos tan ingenuos, creo que maduramos mucho después que los jóvenes de hoy.

¿Habrías tomado decisiones diferentes en tu vida si hubieras crecido en esta época? Absolutamente. De lo que estoy celosa es de que los jóvenes de hoy llegan a viajar por el mundo y aprenden mucho haciéndolo. Se ha vuelto muy fácil ir a diferentes países y conocer gente, creces y aprendes mucho por conocer diferentes tipos de personas.

¿Por qué derechos crees que las mujeres en Suecia todavía necesitan luchar?

La igualdad de salario es algo grande, ¿no? Porque a pesar de que las cosas han estado progresando de muchas maneras, es anticuado y pasado de moda cuando se trata de los salarios y, no sé, también los puestos de trabajo. No sé si 100 años sean suficientes antes de lograr la verdadera igualdad. Los hombres y las mujeres simplemente tienen diferentes conjuntos de privilegios, porque somos fundamentalmente muy diferentes.

SUIZA

Maria, 77

Mi abuela María trabajó como maestra y ahora está jubilada y vive en Zurich. A las mujeres en Zurich sólo se les concedió el derecho a votar en las elecciones federales en 1971, el último cantón suizo que le permitió votar a las mujeres en cuestiones locales se vio obligado a hacerlo en 1991.

– Julian Riegel, 25, subdirector de Noisey Alps

VICE: ¿Crees que tú y yo hemos crecido muy diferente en cuanto a los derechos de las mujeres?

Maria: Tú naciste el día de la huelga nacional de mujeres en Suiza, el 14 de junio de 1991. Hoy en día hay mucha más conciencia sobre los derechos de las mujeres. Yo tuve derecho a votar la mayor parte de mi vida, pero no había un impulso público real por la igualdad y ni siquiera nos acercábamos a la igualdad salarial. Cuando estaba enseñando, me pagaban mucho menos que mis compañeros varones. Los hombres eran contratados por el estado y las mujeres por el municipio.

¿Habrías tomado decisiones diferentes en tu vida si hubieras crecido en esta época?

Yo fui la primera niña de nuestro pueblo que fue a la secundaria. En aquellos días, la gente simplemente no pensaba que una niña necesitaba una educación. Debido a que no había muchas opciones para una chica que quería estudiar, tuve que inscribirme en un internado para niñas dirigido por monjas. Fue horrible. En verano teníamos que usar vestidos blancos, en invierno azul oscuro. No nos dejaban ir a caminar solas, las monjas revisaban toda nuestra correspondencia. Cuando terminé la secundaria a los 20 años, me uní a la milicia porque el servicio de las mujeres había sido promovido fuertemente y pensé que podría ayudarme. No sé si hoy hubiera tomado esa decisión.

¿Por qué derechos crees que las mujeres suizas todavía tienen que luchar?

Tenemos que luchar por la igualdad, para obtener las mismas oportunidades en nuestro trabajo que los hombres. Y tenemos que luchar para cambiar la percepción masculina de las mujeres. Muchos hombres se sienten amenazados por los derechos de las mujeres, sienten que necesitan menospreciar a las mujeres, pero creo que las mujeres y los hombres necesitan trabajar juntos para que todo mejore para todos.

Portugal

Maria Sobral, 82

Mi abuela María Sobral nació en la ciudad de Beja en 1935. Trabajó como trabajadora social después de que nacieron sus hijos.

– Madalena Maltez, 23, colaboradora en VICE Portugal

VICE: ¿Estabas consciente de los derechos de la mujer mientras crecías?

María: Crecí siendo hija de un propietario en una zona rural de Portugal, y los derechos de las mujeres no era algo de lo que se hablaba. Los trabajadores que exigían derechos ya le estaban causando a mi padre noches de insomnio, no puedo imaginarme lo que habría hecho si yo hubiera planteado los problemas de las mujeres.

¿Alguna vez has tenido trabajo?

Sí, empecé a trabajar como trabajadora social en 1973, después de que nacieron mis cuatro hijos y estaban en la escuela. Antes de eso estaba ocupada criando a mis niños. No se esperaba que las mujeres de mi clase social tuvieran un trabajo o salieran de la casa sin un chaperón. Confieso que nunca sentí la necesidad de trabajar. En ese momento, el salario de una mujer le pertenecía a su esposo, por ley, manejaba el ingreso familiar y podía pedir que le pusieran fin al contrato de su esposa. Pero a mi marido no le importaba eso, mi salario era mío. Él es aún más político que yo, un firme partidario de la igualdad.

¿Crees que habrías hecho algo diferente en tu vida si hubieras crecido en esta época? Sinceramente, no creo que yo lo hubiera hecho. Las cosas hubieran sido diferentes, por supuesto. Bajo la dictadura en la que vivíamos, nos alejamos de la política. En mi educación estaba destinada a no alertarme de ninguna causa, y muchas de las familias que poseían tierras en las que crecí eran partidarias o estaban relacionadas con el gobierno y la dictadura. Así que no cambiaría nada en mis desiciones personales, pero me hubiera gustado haber sido más consciente de lo que la vida era realmente para muchas personas bajo ese status quo. No tengo ninguna duda de que la vida es mucho mejor ahora.

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